JORDI GIL BAQUERO
Psicoterapeuta, Trabajador Social, Doctorando en Evolución y Cognición Humana, Universitat de les Illes Balears.
Resumen
Nuestra sociedad occidental y contemporánea le ha dado la espalda a la muerte. La lucha de la tecnología médica que ha dado muy buenos frutos, también contempla desde su misión tomar a la muerte como el enemigo, contra la que se debe luchar. La muerte así ya no es contemplada como parte de la vida sino como excluida de la misma. Los profesionales de la salud y de la ayuda no escapan a estas estructuras conceptuales tan arraigadas. Ellos se enfrentan con la muerte día a día desde sus miedos. El presente estudio son los resultados de un taller experiencial donde a través de unos ejercicios vividos se enfrentan los individuos a su propia muerte. Este tipo de formación no teórica puede ayudar a los técnicos de la ayuda a tomar una actitud más arraigada y con más presencia, delante de moribundos o dolientes.
Abstract
Our contemporary Western society has turned its back to death. The struggle of medical technology that has given very good results, since its mission also includes taking death as the enemy, against whom he must fight. So death is no longer seen as part of life but as excluded from it. Health professionals and support do not escape these conceptual structures so entrenched. They face death every day from their fears. The present study results are an experiential workshop where some lived through exercises individuals face their own death. This type of non-formal training can help support technicians to take a more entrenched attitude and presence, before dying or suffering.
Introducción.
La actitud delante de la muerte en nuestras sociedades occidentales es de recelo y negación del hecho de morir. Delante de la muerte, la sociedad postindustrial ha sufrido una evolución desadaptativa, retrocediendo de la mano de “progreso” de las actitudes saludables del afrontamiento y la aceptación, a las prefóbicas del sinvivir por su temor y a la fóbicas de su negación. (Gala León et al. 2002).
En la sociedad occidental de la Edad Media,siglo V, la muerte era algo natural y dominaba la vida cotidiana. El enfermo era el primero en saber que iba a morir, “sentía que su final se acercaba”. Si el agonizante no lo advertía esperaba que los demás lo hicieran para prepararse para su final. Se originó en Europa de finales de la Edad Media el nacimiento del género de las llamadas ars morendi. Eran tratados que prescribían como debía prepararse el buen cristiano para morir. Hoy, por el contrario las instituciones hospitalarias han hecho de la muerte algo clandestino. El médico está preparado para la vida pero no para el hecho de la muerte. Cuando esta acontece son las enfermeras que venciendo a su angustia con un afrontamiento protocolario se encargan de asistir en los últimos momentos al yaciente.
La muerte siempre fue objeto de profundas reflexiones filosóficas, religiosas, historiográficas y también científicas. Para Heidegger, la muerte, se trata de una amenaza de la afirmación del ser. El filósofo hace una diferencia entre los conceptos de temor y miedo. Aunque aparentemente son sinónimos, no tienen el mismo significado. El miedo, es en referencia a algo externo. Siempre tiene relación con una cosa o persona determinada. El miedo es la emoción que surge de una amenaza. El hombre se preocupa por su propio ser en el mundo. El hombre aparentemente huye del miedo, pero en su esencia, su huida es del temor.
El temor no se encuentra en un objeto determinado. En el temor el hombre se aparece como un ser arrojado a un mundo enajenado. El temor es al mundo tal y como es. Entonces en un proceso evitativo el hombre trata de ser como los otros. Es cuando queda alienado de su propio ser, de su propia autenticidad. Su existencia se vuelve inauténtica. Atravesando el temor, el hombre se encuentra con su propio ser. Se enfrenta con su ser como proyecto inacabado y como posibilidad del ser. Este es un proyecto caído; caído porque aún no se ha conocido a sí mismo. El temor es a la imposibilidad del hombre a ser proyecto y puede ser truncado con la muerte. Por lo tanto el temor es a la muerte del ser. Para Heidegger, la muerte es la nada, el vacío y en contacto con ella podemos encontrar el proyecto para nuestro ser y nuestra libertad.
En nuestro tiempo la muerte se esconde. Nuestro tiempo es una carrera por la “vida” , y la juventud perpetua, más allá de la muerte. Esta fuga según Heidegger es la expresión del temor a la muerte. Así nuestro ser está enajenado de sí mismo ocultando lo que es más intrínseco a él, su propia muerte. La muerte por lo tanto tiene que ver con la libertad del hombre, ya que la libertad de ser auténticamente uno mismo se revela en el temor como libertad-para-la-muerte.
Para Aranguren (1963), el análisis Heideggeriano de la muerte como pre-ocupación anticipándose a ella a través de la angustia, adolece de una deficiencia radical. Comparte con el filósofo alemán que en la angustia por la muerte hay una interiozación de esta. La preocupación por la muerte nos pertenece y forma parte de nuestra existencia. También es cierto, por el contrario, que hay algo que no puede humanizarse, “anticiparse” e interiorizarse con el pensamiento: “la hora de la muerte”, es decir, el acaecimiento real de la muerte.
La muerte, en el pensamiento de Aranguren, es lo contrario a la vida. Paraliza y extingue aquella. Ocurre con la preocupación de la muerte lo que con la muerte misma: que son enemigos de la vida. La muerte, hoy por hoy, no puede ser eliminada, pero la preocupación sí.(Aranguren, 1963)
En el siglo XXI, la huida de la muerte es la actitud más extendida, si cabe, cada vez más acentuada. Hay factores observables que hacen de la muerte una negación. No podemos representarnos la imagen de muerte ni un mundo del que hayamos desaparecido. Las creencias en el cientifismo como sustitutas de las creencias religiosas, donde a través de la fe explicaban que ocurría con los muertos, nos sitúa en un punto de vacío y de temor por lo desconocido. Hay una cultura juvenil imperante donde, como si todos fuéramos adolescentes, se reprime el pensamiento de la muerte. Incluso los mayores intentan imitar a los jóvenes. Los avances tecnológicos fomentan la esperanza de que algún día se vencerá a la muerte, en una pseudociencia irreal, donde se apoya el engaño. Da la impresión de que se muere por accidente, que la muerte no es ya un proceso natural, sino derivado de un fallo o error. Por su parte, en los entierros se procura evitar los cadáveres, maquillándolos como si estuvieran vivos. (Enrique Bonete, 2008).
Kierkegaard (1803-1855), trata la angustia a la muerte no como un enfrentamiento del ser a la muerte. Era contrario a la filosofía Hegeliana dialéctica imperante en la época. El asunto de la muerte es una cuestión de toma de decisiones. La libertad, es la libertad de decidir. La angustia ante la decisión es la angustia ante la muerte. Y el sentimiento de vacío es ante la libertad. Como solución propone la búsqueda de la fe. La fe es irracional pero “sabe”. El humano es racional, por lo tanto el asunto de la muerte es en sí, irracional y un acto de fe.
Kierkeggard expone tres fases en las que está involucrado todo ser humano. Estas fases son evolutivas y de crecimiento del ser. La primera fase y más mundana es la ETICA: en esta fases estamos inmersos con nuestros personajes, ocupamos unos rolles en la sociedad. Se caracteriza por la seriedad y unas leyes morales. Se une a Kant valorando la disposición mental de la persona frente a la moral. La segunda fase es la ESTETICA: quien vive esa fase vive el momento, es un fase más individual. La búsqueda de la belleza y el placer son las características más definitorias de esta fase. La tercera es la RELIGIOSA: elige la fe ante el placer y los deberes de la razón para hallar la conciliación. Para el filósofo esta fase era el cristianismo. En cualquiera de las dos primeras fases el hombre termina por cansarse y depende de como brote de su interior, el hombre debe elegir saltar de una fase a otra y cambiar de actitud ante la vida hasta que consiga estar feliz. Para Kierkegaard sólo la fase religiosa conlleva a la armonía total.
Los miedos más comunes del enfermo terminal tienen las siguientes formas, (Bermejo, 2015)
- a) Miedo a que vaya a sufrir mucho: la mayoría de los enfermos terminales se plantean dudas y se angustian por si el hecho de morir les implica sufrimientos físicos o psíquicos.
- b) Miedo a que no vaya a recibir la atención adecuada: el perder el control de la situación angustia a algunos pacientes que de repente se ven dependientes de las circunstancias del cambio de contexto y de los demás.
- c) Miedo a lo que pasará con los suyos tras su muerte.
d)Miedo a que su ser querido adivine la enfermedad: y los seres queridos prefieren no hablar de ello para no preocupar al enfermo. Todos tienen conciencia de la situación y nadie la nombra.
e)Miedo a estar sólo en el momento de morir.
f)Miedo a lo desconocido: preguntas como ¿qué ocurre en el más allá?. ¿qué ocurre después de la muerte?
Al analizar el tema del miedo a la muerte encontramos documentación en estudios realizados con personal sanitario. No discrimina este hecho el que en otras profesiones también existe ese mismo miedo: Trabajadores Sociales, Educadores Sociales, Psicólogos, y otras profesiones que por su particularidad, se enfrentan a la muerte.
Gala León et al (2002) sostienen que las principales actitudes en torno a la muerte del Personal Sanitario, se centran en:
- No querer nombrar a la misma muerte, y por ende, tampoco a las patologías que creemos asociadas a ellas. Así se establece una comunicación hipócrita que trata de enmascarar la realidad. Todo ello “para evitarle angustias al enfermo”, cuando en realidad es el propio Personal que proyecta sus miedos en el enfermo. Los pacientes también son cómplices de esta estrategia evitativa.
- No miran a la cara al enfermo; evitan su contacto, lo grave es que esa actitud es notada por el paciente y sabe así lo que quiere ser ocultado.
- Aumento de la atención tecnológica y del encarnizamiento terapéutico; el PS con el sentimiento de culpa que le genera su conducta y sus actitudes, quiere expiarse pagando con tecnología lo que retira con su afectividad y humanismo. El resultado es que el morir se convierte en algo solitario y vergonzante.
El fenómeno de la muerte puede condicionar actitudes individuales y sociales que condicionan el propio proceso vital y también influye en el desempeño de las funciones profesionales. El miedo a nuestra propia muerte es proyectado en el contacto con el moribundo, el resultado por parte del profesional puede ser una atención inadecuada al poner toda la atención en escapar de la angustia.
Trabajos realizados anteriormente como el de Maglio y Robinson (1994) constatan en un metaanálisis realizado sobre 62 trabajos publicados sobre el tema, concluyen que la educación para la muerte no sólo no contribuye a disminuir los grados de ansiedad hacia la muerte, sino que los incrementa, aunque este incremento es menor cuando los programas de educación son experienciales y mayor con los teóricos. Otro estudio, esta vez de Johanson y Lally (1990), constató que un programa de educación para la muerte dio como resultado una disminución significativa de la AM en estudiantes de los últimos cursos de enfermería, mientras que el mismo programa incrementó los grados de ansiedad en los de primer curso. De aquí concluye Sábado et al.(2006) que la eficacia de la educación para la muerte en la disminución de los grados de AM está relacionada no sólo con los conocimientos adquiridos sobre el tema, sino que depende, sobre todo, de las expectativas previas del sujeto.
Realizamos un taller experiencial con técnicas psicodramáticas, de Gestalt y Constelaciones familiares, con este podemos acercar a profesionales de la ayuda a enfrentarse con su propia muerte. Esta vivencia fenomenológica llevaría a los que la transitan a tener una actitud delante de sus pacientes o usuarios dolientes o moribundos más firme y sin resistencias evitativas. Esta segunda afirmación no es parte de este estudio, por tanto sería recomendable medir como es el afrontamiento delante de sus pacientes o usuarios después del taller.
Método
Sujetos
El estudio se enmarca dentro de un taller de formación experiencial para alumnos de la escuela Estena en el módulo TEC (Terapias Emocionales y Corporales). Los alumnos vienen asistiendo a diferentes talleres para formarse como terapeutas emocionales. El número de individuos es de 20, las profesiones son variadas, en su mayoría relacionadas con la ayuda (enfermeras, médicos, terapeutas, trabajadores sociales, etc).
Objetivos del taller
General: Dotar a los participantes de herramientas para cambiar sus actitudes en el acompañamiento al doliente. Trabajar la propia muerte y sus duelos. Expresamos las emociones implícitas delante de su propia muerte y tomamos algunos duelos inconclusos para expresar aquellas emociones que aún no fueron expresadas, cerramos gestalts inconclusas y así disponemos de más energía para tomar una actitud diferente frente al otro y a nosotros mismos cuando nos ponemos delante de la muerte.
Específico: Estimular la memoria deliberada para ponerlos en contacto con las imágenes que aparecen en relación a los acontecimientos alrededor de la muerte de sus propias vidas. También estimular la memoria de los ancestros con los duelos. Expresar todas las emociones que hayan sido excluidas o guardadas en el “fondo”. Trabajar tanto con la memoria como con algunos ejercicios de bioenergía, relajación profunda, visualización y masajes. Acompañar todo el taller con música para estimular las imágenes.
Metodología.
Se somete a todos los participantes a vivir experiencias relacionadas con su propia muerte. El encuadre teórico es el propio de la terapia Gestalt; los conocimientos no se adquieren de manera sólo cognitiva sino que la experiencia propicia que se efectúen cambios integrales. Los cambios son producidos por un “awareness”, darse cuenta, integral: el cuerpo, la cognición y las emociones entienden y aprenden algo nuevo.
Procedimiento análisis de datos.
Al inicio del taller se pide la intervención oral de los asistentes en una ronda con una pregunta semi-estructurada. La intención de la ronda es averiguar como es la angustia frente a la muerte antes de hacer el taller, al final del taller tendrá lugar la misma ronda con la pretensión de haber obtenido cambios en sus discursos. Las preguntas que se les formulan son abiertas. Se les pide su nombre, que profesión desempeñan y si sienten y como sienten ansiedad hacia la muerte. La investigación se centra en la técnica de historias de vida focales (J.Campony et al. 2009), es decir abordamos sólo un tema en el curso de la experiencia del entrevistado.
Intervención.
Después de la entrevista inicial se somete al grupo a una serie de dinámicas relacionadas con su propia muerte. El taller es impartido por un profesor especializado y tres ayudantes. La duración es de 8 horas, con un horario repartido entre mañana y tarde, todo el mismo día. La intención es que puedan enfrentar sus propios miedos. Las experiencias guiadas por el facilitador pasan desde introducir a los primeros contactos que de niños o adultos se tuvieron con la muerte a través de un cuestionario; hasta, con técnicas de visualización, experimentar como sería el momento de nuestra muerte. Si estuviesen interesados en los ejercicios del taller pueden pedir información al siguiente correo electrónico [jordinat63@yahoo.es].
Resultados
Se recogieron un total de 16 discursos, de los cuales 14 eran mujeres y dos eran hombres. Las edades estaban comprendidas entre 30 y 50 años. Las profesiones, aunque dispares todas estaban relacionadas con la ayuda: enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, etc..
TABLA 1. Análisis de miedos por tipologías.
TABLA 2. Resultados de los miedos por tipologías.
De los dieciséis individuos nueve de ellos expresan no tener miedo a la propia muerte, aunque si tienen otros miedos relacionados con el tema. Un miedo muy común es morir y no haber hecho lo que se supone que tenían que venir a hacer en esta vida. Hay cinco individuos que dicen tener miedo a la muerte, de ellos dos, dicen tener miedo a lo desconocido. Hay seis individuos que lo que les da miedo es comprobar que no han hecho en la vida lo que se supone que venían a hacer. El miedo a la enfermedad o al sufrimiento antes de la muerte es manifestado por cuatro individuos y también cuatro manifiesta sentir más miedo a la muerte de sus seres queridos que a la suya propia. Otros tipos de miedo, como el miedo al momento mismo de la muerte o a la pérdida de la autonomía, no son más que subtipologías del miedo a la enfermedad y al sufrimiento.
TABLA 3. Contenido del análisis del discurso después de realizar el taller.
TABLA 4. Resumen de respuestas después del taller por tipologías.
Más de la mitad de los individuos declaró, después del taller, sentirse muy aliviado. Valoraron la experiencia como muy positiva. Siete individuos llegaron a la reflexión de que hay que vivir el momento, “vivir la vida”, aprovechar el tiempo. Seis individuos dijeron que se sentían muy cansados después de la actividad y que la misma les pareció muy dura. Algunos, al menos tres aprovecharon el taller para trabajar algunos duelos que tenían inconclusos. Las creencias sobre la idea de que hay algo más después de la muerte, la expresaron tres de los miembros. Los que anteriormente expresaron miedo a la degeneración y a la enfermedad declararon que este sentimiento se alivió. Tres de los participantes imaginaron que su muerte sería más serena y tranquila. Después de la experiencia dos de ellos seguían sintiendo más miedo a la muerte del otro que a la propia muerte. Algunos, al menos dos no se implicaron y así lo declararon. Sólo uno declaró vivir el proceso como muy natural.
Discusión.
El análisis de los resultados de los miedos antes de hacer el taller y con la exposición futura al mismo corroboran lo que ya subrayan muchos estudios: lo que produce temor en la mayoría de las personas no es tanto el hecho de la muerte en sí, sino los acontecimientos impredecibles previos a ella, es decir el proceso de morir y no la muerte misma.(Bermejo, 2015). La mayoría de los participantes declararon al principio no tener miedo a la propia muerte. Los que admitieron tener miedo a la muerte habían tenido experiencias cercanas o vividas de manera traumática con algún suceso de muerte de un ser querido. El caso 5 : “si que me da mucho miedo la muerte, mi muerte. No puedo pensar en ello, me entra muchísima angustia. Miedo a lo desconocido. Y además por supuesto a una enfermedad grave con dolor…lo he vivido en la familia y encuentro que es horrible”. El caso 6: “…con respecto a la muerte propia no es miedo lo que tengo, es terror, es una cosa horrorosa. De hecho no puedo ir al cementerio…se murió una prima mía hace un año muy joven, el hecho de ir al cementerio me creo una paranoia brutal que tuve que ir al psiquiatra, no, no puedo. Me da mucho miedo pensar que después de la muerte no hay nada mas”. Caso 11: “ En mi familia siempre ha habido un tabú con la muerte. Vengo de un país muy convulsionado (Colombia), donde se vive y se aprende a convivir con la muerte todos los días…en general siempre he tenido pánico a la muerte, terror. Es lo peor que te puede pasar”. Caso 16: “ He tenido una tía que tenía artrosis…(muy emocionada). Tengo un mioma sangrante,(largo silencio). Me he hecho un seguro privado. No me da miedo la muerte, creo, claro mi hija es pequeña. Creo que no me da miedo (se emociona)”.
Algunos de los que declaran no tener miedo a la muerte no narran experiencias propias y sentidas. En muchos casos son enfermeras y sus discursos tiene que ver con el sufrimiento que ven en el otro, por ejemplo en el caso 4, una enfermera: “ A mi la muerte en si no me provocaría ninguna angustia, pero si que es verdad que…bueno trabajo con paciente y mueren la mayoría en sufrimiento. Las enfermedades degenerativas los dejan en una posición en las cuales ellos…”. En este hace una disociación y se aleja de la experiencia. El caso 12: “Mi visión de la muerte, bueno, ehh…me he criado en el campo…bueno he visto nacer, he visto crecer y he visto morir a los animales. Mi forma de ver el dolor..no se como explicarme. Se tiene miedo a entrar en un proceso en el que ves venir la muerte e irremediablemente no puedes hacer nada. Desde mi punto de vista ese momento llega en que naces y no puedes hacer nada”. En este discurso hace una racionalización (término psicoanalítico, introducido por E.Jones, 1908), Da una explicación coherente, no contacta con su sentir, es una resistencia o compulsión defensiva.
Los que tienen miedo han tenido alguna experiencia cercana o traumática que hace que contacten más con la muerte. Los casos que manifiestan no tener miedo a la muerte, tienen unos discursos algunos proyectivos y otros racionalizados que los aleja de la experiencia. No queremos decir con esto que todos los que manifiestan no tener miedo a la muerte en realidad si que lo tienen y emplean mecanismos de defensa en sus narraciones. Tendríamos que emplear otras técnicas para individualmente atravesar esas aparentes resistencias y comprobar que si o que no hay miedo a la muerte. Si que es un dato a tener en cuenta el que en la primera ronda cuando preguntamos sobre los miedos a la muerte nueve personas declaran que no le tienen miedo a morir. En la segunda ronda, cuando preguntamos como fue su experiencia en el taller y como es su miedo ahora a la muerte, sólo dos dicen no tener miedo a morir.
Otros manifiestan no tener miedo a la muerte, pero si al sufrimiento, el caso 2: “Todo lo que es el dolor y el sufrimiento. Lo que es la propia muerte en el sentido de morir no me representa ninguna angustia.”. Señalar también como las creencias en que pueda existir vida después de la muerte hace que el temor ante la misma disminuya. Caso1:” No ha cambiado mi forma de pensar respecto a la muerte, no le tengo miedo. Además creo que hay algo más allá, somos energía, la energía se transforma…”.Caso 10: “Creo que el cuerpo hará lo que quiera pero mi mente y mi alma se irán también y seguirán viviendo”. Resaltar el caso 11 donde una mujer decía tener unas creencias espirituales muy firmes que hacían que su miedo a la muerte fuese menor. Con la experiencia del taller se dio cuenta de que toda esa estructura de creencias no le servían y que se enfrentaban con todos sus miedos al taller:” Pasó algo muy curioso que me tiene muy reflexiva. Creo o creía que llevaba una vida muy espiritual pero en ese momento, no me acordé de nada. Toda la película que tengo montada, lo que es la película neoespiritual…no apareció nada de eso. En lugar de la película apareció el pánico. Porque si yo me hubiera montado la película que yo se, no hubiera pasado nada y feliz(jajajjajaj). ….Luego cuando me levanté de verdad sentí como si se hubiera levantado mi alma. Me sentí superliviana….el taller fue una liberación”.
El objetivo del taller: enfrentarse con los propios miedos a la muerte con la finalidad de tener una actitud no tan temerosa delante de usuarios o pacientes, tuvo como resultado la confirmación de que al menos nueve de los participantes declararon sentirse muy aliviados y tranquilos después de la experiencia. Siete de ellos hacen la reflexión de que deben vivir más el momento y aprovechar el tiempo.
Bibliografía.
ARIÈS,P (1977); L’homme devant la mort. Editions du Seuil, Paris.
ARANGUREN,J.L. (1987) La muerte en Etica. Alianza univ (textos). Madrid.
BAUDRIOLLARD,J(1976); L’échange symbolique et la mort, Gallimard, Paris.
BERGER,M; HORTALA,F. (1982). Morir en el hospital. Ed. Rol. Barcelona.
BERMEJO HIGUERA,J.C (2012) El miedo del ser humano a la muerte. Revista Crítica 2012; 977; pag. 42-44
BONETE PERALES,E (2008) Aranguren: sentido ético de la muerte. Revista de Hispanismo Filosófico, 13; 75-89.
BOWLY,J. (1980) La pérdida afectiva, tristeza y depresión. Ed Herder. Barcelona.
CABODEVILLA I.(1999) Vivir y morir conscientemente, Desclée de Brouwer. Bilbao
CIORAN,E.(1984) Variaciones sobre la muerte. Ed. Cátedra. Madrid.
DE UNAMUNO, M. (1996). Del sentimiento trágico de la vida (Obras completas). Ed. Escelicer. Madrid.
FERNANDEZ LIRIA,A; RODRIGUEZ VEGA,B; DIEGUEZ PORRES,M (2003) Intervenciones sobre duelo Programa de Autoformación:Psicoterapira de Respuestas Traumática vol. 3, 113-142.
FREUD S.(1948) Duelo y melancolía. En Freud S. Obras completas. Madrid. Biblioteca Nueva 1087-1095.
GALA LEON FJ; LUPIANI JIMENEZ,R; RAJA HERNANDEZ,C; et al. Actitudes psicológicas ante la muerte y el duelo. Una revisión conceptual. Cuad.med.forense n.30 Sevilla oct 2002.
HEIDEGGER,M: (2005) Ser y Tiempo.Ed.Universitaria.Santiago de Chile.
HILTON,J.(1996) Experiencia sobre el morir. Ed. Seix Barral. Barcelona.
KIERKEGARD,S (2003) Temblor y Temor. Ed. Losada. Buenos Aires.
KIERKEGARD,S (2005) De la Tragedia. Quadratta. Buenos Aires.
KIERKEGARD,S (2006) Tratado de la Desesperación. Quadratta. Buenos Aires.
KUBLER-ROSS,E (1992) La muerte un amanecer. Edit. Luciérnaga. Barcelona,
PEÑALVER,P (1989) Del espíritu al tiempo. Lecturas de “El ser y el tiempo”de Heidegger. Ed.Anthropos. Barcelona.
PEREZ-SALES P. (2000) Duelo: una perspectiva transcultural. Más allá del rito: la construcción social del sentimiento de dolor. Psiquiatría Pública; 123):259-271.
MORIN, E; (2007). El hombre y la muerte. Ed. Kairos. Barcelona.
MAGLIO,CJ; ROBINSON,S.E.(1994) The effects of death education on death anxiety: A meta-analysis .Oregón. Omega (Westport) vol. 29 no. 4 319-335.
NOREEN, J; LALLY T.;(1991) Effectiveness of a death-education program in reducing death anxiety of nursing students. Oregón. Omega (Westport) February 1991 vol. 22 no. 1 25-33
SÁBADO, T.J.;ARADILLA-HERRERO,A.(2006) Efectos de un programa de educación emocional sobre la ansiedad ante la muerte en estudiantes de enfermería. Volume 16, Issue 6, Nov. 2006, Pag. 321–326.
SANCHEZ J.;RAMOS F. (1980) Miedo y ansiedad ante la muerte. Rev. Esp Geriatr Gerentol; 15: 67-80.
TOMÁS SÁBADO,J; GUIX LLISTUELA,E; (2001) Ansiedad ante la muerte: efectos de un curso de formación en enfermeras y auxiliares de enfermería. Enfermería clínica, vol 11,núm3